COMO EN APENAS SEGUNDOS, CUANDO TE VI LA CARA, TE COMENCÉ A QUERER.

domingo, 16 de octubre de 2011

La promesa de un "siempre".

Sus miradas se fundieron solamente en una y se prometieron que nunca las separarían. Ni cuando estuviesen tristes, ni cuando estuviesen felices, ni siquiera cuando llegaran al punto de derramar lágrimas.
Esa promesa fue que se querrían siempre uno al otro, todos los días, sin olvidarse un segundo uno del otro, en todos los instantes, a tódos los momento y segundos de los días ellos se amarían.
Él le dijo a ella que "siempre" sería así los dos juntos. Que nada ni nadie los podería separar uno del otro. Hasta que llego el día, el día en que a ella se le destrozó el alma en trozos, el día en el que él le dijo la simple palabra "adiós" y "todo" se acabó. Solo le quedó a ella el recuerdo de un 'siempre' que se convertió en un 'adiós'.

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